¡Morite y andate!
La mujer sentada en el lugar para embarazadas parece haber quedado atrapada en una escena crucial de su vida. Junto a unos veinte pasajeros amontonados en el noventa y tres que va hacia Munro la escuchamos en silencio. Habla como si estuviera sola frente a alguien que no desciframos quién pudo haber sido. Aunque las opciones son obvias. Por la intensidad con la que discute hacia la nada, y eventualmente con alguno de nosotros, se puede intuir la magnitud de esa noche, o de esa madrugada, o de ese día. - Por mí no te hagas problema, ¿sabés las veces que estuve muerta yo? ¿Tenés idea de cuantas veces me morí y al final no me pasó nada? A vos no te vendría mal morirte una vez por lo menos... Haceme caso y andate... Si te querés ir, andate... Morite y andate... Pero te pido por favor que no me... Que no me... - Entre párrafos come gomitas y mira por la ventana en silencio como si nada. Mientras bordeamos el patio trasero de la Casa Rosada en un semi círculo furioso, ella se distrae con el ...